UN DÍA DE CAOS

By – Viejo Perro

El día amanecía nublado, frío y con una llovizna persistente. Cuando el despertador comenzó a sonar, Lénico ya hacía un par de horas que estaba despierto, casi no había podido dormir en toda la noche. El día anterior había sido un caos, hasta tuvo que suspender una reunión de Caja que su representante había convocado. Era lógico, no tenía nada para decir.Luego de un desayuno rápido partió contrariado hacia su oficina, debía reunirse con sus secretarios y definir la estrategia para desaparecer por algunas horas y no tener que dar explicaciones a los medios que lo requerían con insistencia.

Esto bien podría ser parte de una novela, pero lamentablemente es la triste realidad. El día de hoy fue frenético para los funcionarios de la gestión Aranda, los jubilados estaban sin cobrar su aguinaldo y la situación se tornaba insostenible.

Hasta hace un tiempo la excusa de la “herencia recibida” había dado resultado para contener a la gente, pero ahora eso ya no alcanza, se exigen soluciones y los dirigentes están para darlas, no para buscar responsables.

Hoy el único que salió a dar la cara fue Carlos Zapata, vicepresidente de la Caja. Quien hasta hace un tiempo fue muy cauto en sus declaraciones y siempre tratando de resguardar a la gestión de Aranda esta vez cambió su postura. Visiblemente molesto con lo sucedido el día anterior, donde Geuna convocó a una reunión a la que luego no asistió por orden de Aranda y sintiéndose usado por el ejecutivo, salió a plantear con firmeza su posición. Ya no es tiempo para tibios, es hora de reaccionar y Zapata lo entendió mejor que nadie. Leyendo la realidad como un gran maestro de ajedrez comprendió que era hora de marcar diferencias y sobretodo de buscar soluciones políticas a un problema económico. Comentó con claridad sus discrepancias con otros directores y planteó posibles líneas de acción si no aparecían las respuestas.

Aranda había comprometido una nota con Alejandro Geloz en su programa radial Blanca Ciudad Noticias que se emite por FM Master todas las mañanas y que abordó el tema Jubilados desde el día cero, como era de esperarse, el intendente faltó a su palabra una vez más. ¿La excusa? Un viaje fantasma a la ciudad de Paraná.

Geuna, el gran presidente, tampoco apareció. En el momento de mayor necesidad de la Caja, se borró. Siempre presente a la hora de criticar a otros esta vez no tenía respuestas para las críticas que se le hacían a él. Funcionarios de poca monta que quedan expuestos al primer chisporroteo político. Similar comentario se puede hacer de los Secretarios que según se comenta, arrastran problemas de egos y luchas internas. Todo un cabaret.

Los Directores por los jubilados, otros de los grandes ausentes. Los principales damnificados eran sus representados y no se los escuchó ni se los vió. Las noticias a futuro no traen buenos augurios y los jubilados deberán decidir si están siendo bien representados o si por el contrario sería conveniente “hacer un cambio”.

Un párrafo especial, merecen los concejales oficialistas. Hoy ante la falta de respuesta a alguna pregunta el chascarrillo es: “te quedaste más callado que concejal de cambiemos”. El ingenio popular no tiene límites. Estos 6 concejales que hasta hace unos meses daban clases de economía en todos los medios al explicar por qué era conveniente tomar un crédito en dólares para comprar maquinarias que se venden en pesos hoy están desaparecidos. Señores y señoras que nos “desburraban” con conocimientos que los simples ciudadanos no podíamos comprender nos decían que estábamos frente al negocio del siglo y no lo veíamos. Si tuvieran algo de dignidad deberían salir a dar explicaciones, pero sería mucho pedir.

El millón y medio de dólares. Analizando la cuestión de fondo que es el pago a los jubilados, aparece la solvencia de la Caja como el gran tema a tratar. La Caja posee plazos fijos bancarios por un millón y medio de dólares, algo así como 42 millones de pesos al cambio actual. Para hacer frente al pago de aguinaldo se necesitaban alrededor de 850 mil pesos, de los cuales ya tenían 200 mil. Con 650 mil pesos o 23 mil dólares se solucionaba el problema. ¿Alguien creé seriamente que tomar 23 mil dólares de un total de un millón y medio merece una demanda?

¿Quién haría la demanda? ¿Por qué motivo sería esa demanda? ¿Cuál sería la pena?

Es sencillamente disparatado.

Pero más disparatado aún es enterarse que los depósitos en plazo fijo exceden el millón y medio de dólares que exige la ordenanza. Es increíble, solo se necesitaban 23 mil dólares que se podían extraer del banco en cualquier renovación y reponerlos luego sin quebrantar el cumplimiento de ninguna Ordenanza. Es más, sabiendo que esta situación puede repetirse en el futuro sería muy aconsejable que un monto por contingencia estuviera por fuera de los plazos fijos ya que la ordenanza en ningún momento establece que esa reserva en dólares debe estar invertida en alguna forma en particular.

La noche ya cubrió la ciudad, el gélido invierno no da tregua, solo unas pocas personas transitan las calles de la ciudad, Lénico terminó su jornada, hoy se comprometió a depositar el dinero restante, seguramente se irá a dormir más tranquilo esta noche, pero es consciente que aún restan muchas batallas por librar.

Autor entrada: juan viejo perro

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